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El hombre de hoy


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El hombre de hoy

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Según los expertos, y de acuerdo a la evolución del consumo de productos cosméticos por parte de los hombres, dentro de muy poco tiempo uno de cada tres de los fabricados será masculino.

El hombre del siglo XXI ha descubierto un gran placer en su cuido personal, más allá de la exigencia de las rutinas y costumbres, y, por supuesto, superando prejuicios y tabúes.

Cada día se observa, por parte de los jóvenes, que la preocupación por su apariencia va en aumento, y no se trata solamente de adquirir ropas o complementos, incluso colores, dictados por la moda del momento o aquellos más acordes con su estilo, sino que comienzan a sentirse presionados —tal y como la mujer a veces se siente— ante la necesidad de dar una buena imagen. En esto influye los tiempos, donde al margen de intérpretes del cine o teatro, o cantantes de moda, hasta los escritores se ven forzados a mostrar una apariencia estética personal si quieren vender más libros, que para nada tiene que ver con sus obras. O el deportista, al que ya no solamente vale ese pase al compañero que marca el gol o la canasta de la victoria; o ese tanto marcado al rival de manera magistral y casi inverosímil; o esa carrera ganada tan hábilmente y de manera casi suicida; o ese toque de raqueta espectacular… la imagen personal es importantísima, y es la base para que le lluevan contratos millonarios de tal o cual marca de ropa, zapatos o relojes que acuden a ellos por su notoriedad deportiva, pero también por la imagen personal que transmiten.

Tanto es así, que estas figuras mediáticas, con su excesivo cuidado, a veces neurasténico, empujan al hombre corriente al uso de afeites y toda clase de cosmética para emularlos y “estar al día”.

Las Empresas que fabrican y venden este tipo de productos, han visto ese gran negocio de multiplicar sus ventas con cosméticos exclusivamente masculinos. Y manos a la obra se han puesto en ello, y desde fabricar envases más ergonómicos para diferenciarlos de los femeninos, hasta lograr que sus fabricados, después de usados no se noten absolutamente nada al salir a la calle, y ahí ponen todo su énfasis al promocionarlos. Esta es, hasta ahora, la barrera que diferencia al hombre de la mujer. Las féminas no ponen trabas a que los productos usados se noten, incluso gustan de que así sea, los hombres al contrario lo temen, al menos de momento, aún queda esa sensibilidad de “machismo”.

¿Qué es lo que verdaderamente preocupa al hombre de su aspecto físico? En el rostro, que no denote cansancio, y en el cuerpo la barriga. La llamada “barriga cervecera” es lo que menos gusta a los jóvenes, y es lo que más controlan para que no ensanche. La venta de cosméticos para que ojeras e hinchazones en los párpados no se noten después de largas veladas, se venden como rosquillas…

Por edades podríamos decir que entre los 25 y 45 años, el hombre toma conciencia de la necesidad de prevenir arrugas y la caída del cabello. A partir de los 45 comienza a utilizar cremas antiedad o antienvejecimiento. Comenzar a cuidarse, además del bienestar personal, representa una proyección social y de estatus que les ayuda a ofrecer una imagen más dinámica, así como también un perfil profesional más moderno y atractivo.

Una conocida empresa de cosméticos con más de 70 productos fabricados y con una experiencia de más de 25 años en cosmética masculina, dice que los españoles dedican una media de 12 minutos al día al cuidado de su piel. Un 30% usa regularmente un producto de tratamiento y un 23% se preocupa por las arrugas. Son los jóvenes entre 18 y 24 años, los que más tiempo emplean a cuidar su imagen, algo más de 14 minutos al día. No contemplan las antiguas reticencias masculinas sobre el uso de cosméticos, y ven la depilación corporal como algo muy normal.

Hoy resulta un negocio muy próspero establecer clínicas al cuidado masculino, y en especial la fotodepilación o el láser médico.

Verdaderamente estas prácticas de los hombres de hoy contrastan mucho sobre aquellas de otros tiempos. No entraré en las conveniencias o si es normal o extravagante ese uso creciente, pero para quienes ya tenemos muchos años, como mucho una loción para después del afeitado era lo más que nos atrevíamos a utilizar, algún producto para evitar la calvicie, y si usábamos agua de colonia podía ser “Baron Dandy” que olía a limpieza y frescura.

Los tiempos adelantan, y, a veces, como decía el personaje de una vieja zarzuela, “adelantan que es una barbaridad”, y es que al mundo no hay quien lo pare… pese a las intentonas de tantos.
 

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